Vistas de página en total

domingo, 18 de diciembre de 2011

Alguien abandonó algo

No puedo dejar de pensar que es notable que esas etapas que marcan nuestras vidas, los grandes antes y después, muchas veces empiezan con una renuncia. Terminamos una relación, renunciamos a un trabajo. Alguien abandonó algo. 

Pero al poco de masticar esa idea, digo, ojo,  a veces nos echan, nos dejan, nos desalojan

Pero no es lo mismo. Ahí se trata de aceptar y todo eso, y eso lleva tiempo. Sí, define, pero en la duración. Pero renunciar es un acto todo en uno. Basta para mí. Así no, con vos no. Es un acto de definición, todo en uno, todo allí.

Uy, dirán, qué mala onda, ¿Por qué tiene que ser un “no”? ¿No marca también nuestras vidas un sí quiero, el primer día, el cuando empezamos?

El tema es que en el momento del sí quiero, no sabemos lo que va a ser. Eso se irá construyendo con el tiempo y los años.

Cuando uno renuncia, sabe qué es lo que termina. Como el punto final de una oración. Fija un sentido para todo lo anterior. En cambio la mayúscula de la próxima oración, no fija nada. Propone, pero no determina. Cuando decimos “hola” a esa nueva persona no sabemos que se va a convertir en el amor de la vida, o en un horrible perseguidor. Y cuando aceptamos un trabajo, no sabemos que moriremos en él, o que lo odiaremos con nuestros huesos, o que nos permitirá convertirnos en personas apreciadas, competentes, conocidas, valiosas. Eso sólo lo sabremos en el devenir. El empezar tiene potencia pero es la potencia de la semilla. El terminar es más pesado, tiene la potencia de la tijera.

No sé.

Lo que sí sé es que también hay una afirmación en la negatividad. Cuando decimos basta para mí, también decimos yo estoy para otras cosas, aunque cuáles y cuántas y de qué clase no lo tengamos decidido al detalle. Sí sabemos que más de lo mismo, no.

Como al podar una planta o un árbol, decimos para allá no, porque confiamos en que hay savia para rato, y que otras ramas merecen la energía y que otras partes van a dar más frutos, aunque todavía no sepamos qué será de ellos. Hay una confianza, una esperanza.

Pero entonces, una vez dicho el basta para mí. ¿Qué queda?¿Será cuestión de empezar frases? ¿De repartir buenos días? ¿de esperar que algo nuevo surja? No sé.

Pero seguro que la cosa va por el lado del intentar y el construir. Porque como la planta podada, todavía hay raíces de sobra, y tierra y agua y sol. 
y algo habrá que hacer con eso.
 

jueves, 15 de diciembre de 2011

No you didn´t


"Me habría gustado verte un poco más mientras estuve aquí." Eso dice. ¿Y? ¿Qué hacemos con eso? No mucho. Y entonces pensó decirle que si hubiera querido verlo podría haber intentado no hacerle la vida imposible, podría haber intentado hacer algo para que fueran felices, podría haber intentado no arruinar momentos cada vez, cada vez, cada vez. 
Stop. Rewind. 
Ahí se acordó que ése que “podría” no es esta persona; éste nunca entendió eso de los momentos. Y ahí se dijo, no, él no podría haber intentado nada más. Es como es, y está bien que así sea. 
O no. Pero así es.

O mejor dicho
Fue.