hoy estuve haciendo cosas con plantas. tengo un macetero que tiene menta. la menta ha crecido un montón y ya lleva varias sequías y varias recrecidas en ese mismo lugar. por lo que no tiene más tierra en esa maceta. hace unos días compré una nueva y la preparé con tierra nueva y la puse al lado como para que continúe para aquel lado - porque con la menta tenemos una relación importante y vale la pena que haya mucha. pero había que transplantar un cachito de esta planta para el otro lado. vieras cuantas raíces tenía y qué duras que eran... me lastimé las manos tratando de separar un cacho de menta para que viviera en el otro cantero. claro, aunque ya no tiene espacio ni nutriente, la pobrecita no sabe que le espera es mucho mejor, sólo sabe que se tiene que agarrar lo más fuerte a donde está. y a veces el corazón es así, una planta rastrera que se aferra a lo que hay. no sabe de traslados ni transplantes, sólo sabe de desgarros y cortaduras.