Palabras mágicas
– Mi novio– ¡Mentira!La interacción fue simple. Típica de sus siete años. Sin embargo desató toda una serie de discusiones, represiones, represalias: un montón de “callate” y un montón de “por favor” y otro tanto de “terminala”. Sumió a los grandes en la pelea de cómo salvar a los niños, sin quedar nunca claro de qué cosa había que salvarlos. Parece las palabras “mi novio” serían como un hechizo y los niños quedarían mágicamente traumatizados.Sin embargo, lo potente acá es la pregunta de un niño que como un ábrete sésamo, descorre la cortina de esa estafa hipócrita a la que llaman tolerancia.Y después dicen que no hay palabras mágicas.
